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Letras Libres

Rincón de escritura para mentes curiosas.

Descubrí el Estoicismo y Transformé Mi Vida

No sé cuántas vueltas le di a mi propia página para venir a escribir. Sentarme de una y tener la claridad suficiente para hacerlo. Simplemente no podía.

Han pasado un montón de cosas desde la última vez que vine a teclear mi computadora. Casi dos meses, de hecho. Y sí, fue por falta de ganas, de ideas, de aportar quizá. Y es que un «tema» personal, de esos que atañen al corazón, me mantuvo un poco ausente.

Sin embargo, no vengo aquí a vaciar mis lágrimas, incluso no es necesario. Hay algo que quiero compartir y es que a partir de que descubrí el estoicismo, la vida me ha dado un vuelco. Sí, eso fue algo nuevo para mi.

Escuchar cada mañana lecciones, me ayudó a focalizarme. Por supuesto, no estoy libre de cometer errores o volver a tener los mismos vicios. La diferencia es que ahora me doy cuenta de ellos y sé como evitarlos.

Muchas veces uno parte de casa, de una relación, de un trabajo o dejas atrás simplemente algo que no te gusta. A todos nos pasa. Pero cuántos somos realmente conscientes de ello. Porque asimilarlo no es lo mismo que saber lo que nos está pasando.

Espera, no estoy cantinfleando. Voy directo al grano. Hoy, pleno jueves 5 de febrero de 2026, tuve más claridad para venir a escribir. De repente las no ganas de hacerlo me invadían, pero descubrí que mi «viejo ego», no vendrá más a molestarme y lo dejé bajo el tapete.

Sí, ya sé, a veces también hay que barrer abajo del tapete, pero por ahora supongamos que ahí lo dejamos, porque como el polvo, nunca se va. Volvamos al foco del asunto. Hoy entendí que si tienes que partir, dejar cosas atrás, olvidar gente, borrar momentos, desentenderte de ciertas situaciones, pues debes hacerlo.

Cargar con tu cruz ya es más que suficiente como para arrastrar problemas ajenos, incluso aunque fueran propios, no hay nada que valga la pena y que rompa con tu paz. Paz es la que necesitamos en el alma y hoy lo tuve de manera tangible.

Hoy por la tarde, tuve un problema en el trabajo, nada personal, de esas cosas que no te esperas, pero bueno, se resuelven. La sangre comenzó a brotar desde mi estómago y es cuando uno comete el error de responder de manera tal cual, visceral. Error.

Lo mejor es calmarse, no reaccionar, controlar las emociones, porque eso es lo único que está bajo tu mando, tu autocontrol. Pasé de largo, fue bajando la molestia y en ese instante me llegó un audio que pedí para hacerme hipnosis. No, no es la del «¡duérmase!», es la que hace personalizada Julián Estrada Alborná. En otro texto les describo esa experiencia brutal.

Pero escuché mi primera hipnosis y sí, insisto, fue brutal. No, no es un viaje astral ni te pones a hacer cosas raras mientras lo escuchas. Más bien, vuelves a conectar ese eslabón que tenías perdido, en mi caso, desde hace muchos años.

Terminé mi sesión y me sentí «terso», no se rían, es verdad. Me sentí tan ligero, tan bien, por supuesto que lloré, reí, me emocioné. No, no fue placebo, fue una conexión real conmigo mismo. Tanto, que hoy continué con mi trabajo, fluí con el día, hice mis responsabilidades, me cayó un dinero que me debía reembolsar la empresa, pero no todo es perfecto.

Tanto trabajo terminó por abrumarme, pero saben, no me molesté, más bien me dio mucha hambre. Y no es que después de la hipnosis todo fuera miel sobre hojuelas en mi vida, nada de eso. Salí a cenar y estaba entre comida japonesa o unas enchiladas. Opté por las enchiladas.

Pedí un agua fresca de jamaica, llegaron mis enchiladas, rompí la dieta y ta-rán. Primer mordisco, una piedra en los frijoles que casi me vuela la muela. Luego, las enchiladas más insípidas que he probado en mi vida, al final, el trago de agua fresca más amargo y sin sabor de la historia. Un golpe de realidad.

Y no, no es que después de la hipnosis me sintiera flotando, más bien, no me enojé con la situación, acepté que las cosas no siempre son como yo quisiera y el antojo me lo ha matado esta noche una mala cena. Lo que no mató, fueron mis ganas de tomar la laptop, venir y escribir con claridad todo lo que siento y quiero.

Que la energía fluya, que la buena onda prevalezca, que nada malo influya. Amén.


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