Las alas abiertas de un libro que nos lleva a un vuelo de escritura.

Letras Libres

Rincón de escritura para mentes curiosas.

Viajar con el corazón roto

Y aquí vengo, con el corazón roto y la cara desencajada que se refleja en la pantalla del autobús. Rumbo, desconocido. Estoy donde debo estar, pero aun lejos de donde quisiera.

En mis audífonos suena «When It’s Cold I’d Like To Die» de Moby & Jacob Lusk. Al tiempo que debo aceptar las cosas como son; no ofrecer resistencia dicen que es lo mejor para avanzar. Pero, avanzar a dónde, si de donde vengo era feliz.

No sé que pasó en el camino, o tal vez sí, pero no lo he asimilado. Lo que tengo claro es que el tiempo avanza distinto para todos, lo digo con decepción. Pero, también debo comprender y ser empático conmigo.

Lo que vivo y ocuparme de mi es lo que debo hacer, pero cómo hacerlo si lo que me sostenía se vació como agua entre las manos.

Han pasado casi 3 meses desde que partí de casa, y creo que lo más triste de todo es haber descubierto que los últimos 3 años pasaron para ella como si no existieran, como si no hubiera influido o hecho algo.

Me fui, no por engaño, o eso quiero creer, pero lo hice por mí, porque no estaba bien ahí, me fui porque era mi manera de hacerla reaccionar, en un último intento por resucitar algo que estaba ya muriendo. Y me quedé solo, mirando hacia atrás y nadie estaba ahí, nadie tomando mi mano.

Seguí a paso lento, pero tampoco así me alcanzó. Y cuando me di cuenta, rápido me había superado con alguien más. Intenté salvarla de su codependencia, de seguir repitiendo los mismos patrones, de seguirse equivocando, y no lo digo por querer yo volver, lo digo por su insistencia en tener a alguien a su lado.

Entonces comprendí que no era yo, era ella y su problema. Que ella quizá lo había trabajado ya durante la relación, pero al momento de irme le abrió la puerta al que sigue, así, como si nada, sin darse tiempo a procesar una ausencia o un duelo, justificando hoy ser feliz y agradecida. ¿Cuánto durará su relación de rebote? La respuesta: es su problema.

Entonces, llega mi aceptación. Es duro el camino, porque no debe ser una batalla contra mí mismo. Hay personas que no saben estar solas y por su baja autoestima y debilidad emocional. No quiero que sea mi caso y olvidarme de ese complejo de salvador.

Es tiempo de darle la vuelta a la página, no por ello deja de doler, pero de ese dolor se aprende. Ahora estoy conmigo y enamorándome de mi, enfocándome en mi; suena egoísta, pero es momento de soltar, poco a poco lo hago, aunque seguramente de su lado soy el malo, claro, nadie acepta sus errores al inicio.

Hoy toca cambiar lo que sea necesario.


Descubre más desde Letras Libres

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Posted in

Deja un comentario